miércoles, 28 de abril de 2010

Cuesta arriba Parque Caiza

Una vez presenté al Minfra un proyecto para hacer un nuevo cementerio en Güiria, dada su necesidad. El terreno disponible era tan escarpado que diseñarle la vialidad no me fue fácil. Tanto fue el control de mis inspectores que tuve que rehacerlo tres veces.
Yo me pregunto si a los proyectistas de todas las urbanizaciones apostadas en las colinas al sur de nuestro río Guaire no les hicieron lo mismo: todas con una vialidad de acceso empinada, desagradable y peligrosa. Subir a Colinas de Santa Mónica, a Colinas de Bello Monte o a Los Naranjos es recordar todos los días a los proyectistas y a las autoridades de aquella época, responsables de por vida de la antieconómica, peligrosa, antipática, y única manera de llegar arriba.
Pero la dejadez y la ligereza vial en nuestra apurada capital continúan como si nada y lo vemos de nuevo en Lomas de Parque Caiza, donde está surgiendo un gran sector urbano de la ciudad de Caracas. Lo que hay allí no se ve desde abajo, pero es impresionante la cantidad de edificios y la altura autorizada.
Mi hijo compró allí su apartamento, y haciendo el recorrido para ir a conocerlo me di cuenta que lo que les espera a todos es una subida de más de cinco kilómetros, longitud que es el doble de la bajada de Tazón. Le medí la pendiente y me dio muy superior a la de ese tramo de autopista, construido irresponsablemente y que ha producido más muertes que una guerra civil. Pero eso no es todo: se trata de un trayecto angosto de muchas curvas, buena parte de ellas cerradas y sin protección. En fin, un peligroso adefesio violatorio de toda norma de vialidad, construido a punta de ojo y que atenta contra la vida.
La situación amerita atención de las autoridades con el fin de ejecutar un proyecto vial idóneo, con el concurso de los promotores que allí han construido y del gobierno regional.

José Durabio Moros
Ingeniero, habitante de El Hatillo
josedurabio@gmail.com

Cortar un árbol es un crimen

Pese a las condiciones en las que estamos a causa de la deforestación y la tala indebida, las personas continúan haciendo caso omiso a esto y siguen talando para hacer un rancho o agrandar otro. Es esa la situación de este árbol ubicado para mal deseo de un sacerdote, justamente al frente de una capilla, que es incluso más joven que la misma planta.
Este árbol tiene un poco más de 30 años, es muy frondoso, joven y muy verde, algo que en esta sequía resulta admirable y espectacular, pues genera una brisa simplemente deliciosa y capacidad para purificar el oxígeno.
Está ubicado en la plaza de la urbanización Diego de Lozada, en Santa Teresa del Tuy, donde unos años después de su siembra en el lugar, fue hecha una capilla católica, por donde han pasado muchos curas que han apreciado a ese árbol, sabiendo que es parte del lugar. Es ese árbol el que ha visto crecer esa capilla, y es precisamente el sacerdote que está actualmente ahí, el que toma la ligera decisión de cortarlo, aun cuando el permiso le fue negado. Es un crimen cortar un árbol de esa magnitud tan solo para agrandar un espacio, y sobre todo que se considere que es menos importante que los feligreses.
El sacerdote se queja porque el árbol genera mucha basura por las hojas que desprende y no hay quien limpie, cuando él seguramente genera 100 veces más basura en un día, y además él es quien disfruta más de cerca su frescura. Insólito, de verdad, que cada día las personas están más ausentes de la realidad.

Sofía Suárez C
sofiasuarezc@hotmail.com

Insurgentes, insurrectos y disidentes

Así llamó la Regencia española a los hombres del Cabildo de Caracas, a los representantes del pueblo y del clero que, en acto soberano y con el apoyo de grupos de pardos, negros libres, blancos, indios y de algunas mujeres, depusieron al gobierno español, en persona de Vicente Emparan, y suscribieron un acta que creaba la Junta Suprema de Caracas y declaraba ser garante de los derechos de Fernando VII, el monarca español depuesto y hecho preso.
No obstante, los insurrectos de Caracas suscribieron una aparente lealtad con Su Majestad, pues el movimiento de abril tenía como fin último la ruptura del nexo colonial, como puede leerse en los impresos que circularon los días siguientes.
La rebelión de Caracas de 1810 era la concreción de la insurrección delatada de Gual y España y del apostolado libertario de Miranda, proyectado en las dos expediciones revolucionarias de 1806; pero también era el grito libertario y anticonquista de Guaicaipuro, el cacique hecho pueblo, el insumiso líder de la nación teque, que tantos desvelos y días de guerra le ocasionó al conquistador español para desmontar una fundación que no fue.
Era el grito de Baruta, de Chacao, de Tamanaco, el valiente cacique muerto en combate con los perros del imperio español; el grito de los mariches, de los caracas, de los tarmas, de los meregotes, de los toromaymas; y era también el sueño de José Leonardo Chirinos de echar al español, como lo canta Alí.
El pueblo del Jueves Santo de abril de 1810 es el mismo pueblo que acompañó la conspiración de Gual y España, con sus banderas de libertad, igualdad y justicia; es el mismo pueblo que acompañó a Zamora con su grito de Tierra, Hombres y Libertad, y es también el mismo pueblo que desde las insurgentes barriadas caraqueñas gritaron aquel abril de 2002: ¡Nunca más seremos colonia de nadie!

Gladys Arroyo
Historiadora
y habitante de Prados de María.
gladyshistoriacaracas@gmail.com

martes, 20 de abril de 2010

UCV: Zona roja

No son menos importantes, y más alarmantes aún, los hechos violentos que ocurren a diario en la Ciudad Universitaria de la UCV. Ya no es sólo el robo de vehículos, ícono del pasado y del presente. Nuestros hijos e hijas son sometidos por la fuerza. Todos los días son asaltados por delincuentes, despojados de sus pertenencias, sin que esto cause el menor asombro. ¿Qué están haciendo las autoridades? ¿Debatiéndose si colocar una puerta de seguridad o no? ¿No son estas las encargadas de dirigir, coordinar y velar por la seguridad del recinto universitario y de quienes allí hacen vida? Ya se está viendo el secuestro express dentro de la UCV. En días pasados un joven estudiante que caminaba a tempranas horas de la mañana por la Facultad de Arquitectura, fue secuestrado y obligado a trasladarse a un cajero a retirar dinero, amenazado con un arma de fuego. Sin embargo, ese hecho, a pesar de ser denunciado, no causó el mismo ruido mediático que el reciente ataque a las oficinas del Rectorado u otros ocurridos a las oficinas, vehículos etc., de la Federación de Centros Universitarios. ¿Habrá razones políticas de por medio? Ya se ha vuelto costumbre, forma parte de la vida universitaria tener que cuidarse de por dónde caminas, a qué horas del día lo haces. Entre los jóvenes se intercambian sabios consejos de no andar solos, tener cuidado de no ir a los baños. La oscuridad reinante, la indiferencia de todos ante tan lamentable realidad, es desconcertante. Pareciera no ser tan serio el asunto, hasta que la desgracia pase a mayores y cobre alguna vida. Cualquier hecho violento es detestable, pero de la misma manera todos deberían ser públicos y notorios, los que afecten al Rectorado, a la FCU y los que violenten al estudiante común y corriente. La tan defendida autonomía universitaria no puede tener sólo una motivación política y económica. Invito a los estudiantes a acudir a los medios de comunicación a denunciar estos hechos para que no se quede en una anécdota más y crean, como de hecho lo hacen, que es pura exageración. Exhorto además a los medios de comunicación a investigar, a traspasar las barreras de la oscuridad, de lo desconocido, y a informar lo que está pasando.

Evelin Cadenas
Enfermera hemoterapista, habitante de El Cafetal
etcadenas@yahoo.es

Disfrutar la jubilación

Deseada por unos y temida por otros. Una espera que desespera o una patada en el trasero para los que no saben hacer otra cosa que trabajar. Una contrariedad para los que están en su mejor momento. Hay que ver lo que oculta el trabajo: sueños y frustraciones.
He conocido personas que se deprimen, se enferman cuando se jubilan, otras que desean lo más pronto posible salir de su trabajo o del ambiente de trabajo. Todo dependerá de cómo se sienten en ese trabajo; creo que si hay motivación, buenos incentivos económicos, respeto y buen trato de sus compañeros o jefes, las personas no desearían dejar su sitio de trabajo, eso sí, si son proactivos, trabajadores; no me refiero a flojos, “vivos” o reposeros.
Es muy importante que para el momento de la jubilación no se unan experiencias desagradables, como pérdida de un ser querido, una pérdida económica o una enfermedad, porque esto aumentará los problemas emocionales en algunas personas y necesitarán ayuda por parte de especialistas para no empeorar una posible depresión u otra enfermedad. Esta es una apreciación personal que puede entrar en el campo de la controversia.
Algunas notas transcritas de un artículo reciente de un diario español (Xavier Guis. El País Semanal) nos hace comprender algo más esta etapa, en la cual muchos vamos a entrar; para otros muy pronto y para muchos en algunos años.
La palabra jubilación está emparentada con júbilo, o sea, alegría. Se supone que, más allá de un acto meramente administrativo, el cese laboral es la culminación de una etapa de compromiso social para pasar a otra descargada de expectativas y obligaciones. Es como pasar de lo duro a lo suave. Es vivir el júbilo de levantarse por la mañana y disponer de todo el día por delante. El júbilo de hacer lo que a uno le venga en gana. La alegría de encontrarse de nuevo con uno mismo y por fin dedicarse sólo a ser.

Rubén D. Lopera
Neurocirujano. MgS. Educación Superior
rdlchez@gmail.com

Madre tierra y ecosocialismo

En marzo participé en el Encuentro por el Ecosocialismo Bolivariano, convocado por el Grupo Venezolano del Parlamento Latinoamericano, cuyos resultados serán presentados por el presidente Hugo Chávez en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, a realizarse en Cochabamba, Bolivia, del 19 al 22 de abril para contrarrestar la fallida Cumbre de Copenhague.
Desde el podium de la Sala Ana Julia Rojas, los sapientes personeros e intelectuales del Gobierno reiteraron hasta el cansancio que el capitalismo es el padre de todos los males ambientales, incluidos la pobreza y el cambio climático, y en su lugar propusieron el Ecosocialismo, aunque no pudieron delinearlo más allá de las gastadas utopías del siglo XIX. El primer día, el público soberano venido de todos los estados del país no tuvo la oportunidad de debatir tan simplones y utópicos argumentos. Si no se estaba de acuerdo con que el capitalismo es el malo de la partida y que el Ecosocialismo es el elíxir mágico, era mejor largarse. Los discursos desde el podium no fueron pensados para reflexionar participativa, interdisciplinaria y críticamente sobre los efectos del modelo rentista y petrolero venezolano, fueron programados para eximir de culpa al modelo bolivariano y elaborar propuestas afines al Ecosocialismo. No sólo no me fui, sino que el sábado acudí rauda a las mesas de trabajo donde elaboraríamos lineamientos para Cochabamba.
En los espacios más horizontales del liceo Andrés Bello, sentados en los pupitres como parte del Pueblo y la Madre Tierra, descubrí la riqueza de nuestros matices y también nuestra capacidad de unirnos alrededor de propuestas creativas que traspasaron los ideologizados y estrechos diagnósticos que la sapiencia bolivariana había delineado el día anterior. Trabajamos arduamente con la esperanza de que el Presidente refleje fidedignamente en esta conferencia nuestros multicolores aportes y no se deje llevar por los estériles y simplones discursos que esbozaron los personeros oficiales ni por los utópicos sueños que visionaron los intelectuales bolivarianos.
María Pilar García-Guadilla
mpgarcia2@gmail.com