lunes, 30 de abril de 2012

Qué problema con los hospitales


Un tema que nunca se va a acabar es el relacionado con los hospitales en este país.
Vamos a hablar del Hospital Vargas, al cual tuvimos que ir para que un familiar fuera operado, los doctores que hicieron la cirugía fueron buenos y trataron bien a este familiar. El problema no fue la cirugía, sino la estructura del hospital. ¿En qué estado se encuentra? La sala donde estaba el familiar era terrible, malas condiciones, paredes y techo húmedo; los cubículos, donde tenían a los pacientes hospitalizados, no tenían privacidad, y la del familiar tenía un plástico en el medio que lo separaba del otro cubículo, los tubos estaban rotos, las camas oxidadas.
Dígame el baño, allí cualquiera podía agarrar una infección, qué lugar tan lúgubre, según están arreglando unas salas para los pacientes y metieron en esta otra a todo el mundo. Este familiar había sido operado en una pierna. Cómo es posible que una persona con una cirugía reciente esté en esas condiciones, cómo es posible que los médicos que allí trabajan tengan que trabajar en esas condiciones, cómo es posible que las enfermeras, enfermeros, tengan que trabajar en estas condiciones. ¡Ahhh!, pero si uno dice algo es mal visto y te cae todo el peso del Ministerio de Salud.
Yo les agradezco a esos médicos que se portaron bien con mi familiar y a las enfermeras, enfermeros; pero por lo demás, por la infraestructura, ¡qué malo! Yo creo que todos nosotros saldremos más enfermos de como entramos al lugar.
Ante esta situación, ¿a quién podemos acudir para reclamar? ¿A dónde ir con nuestras quejas? ¿Quién puede ayudar con este problema tan grave que estamos pasando? A este hospital tan grande viene mucha gente, inclusive del interior del país, no lo digo por los médicos, lo digo por el mal estado en que está.

Isabel Báez
Ama de casa
Habitante de 23 de Enero
ana09111@gmail.com

Caminerías rotas en la Cota 905


En el barrio Buenos Aires, calle Turiamo, en la Cota 905, al lado de la Intendencia de la Guardia Nacional, rompieron las caminerías hace más de dos semanas con la excusa de repararlas, pero no han hecho nada y nadie da una explicación. ¿Qué pasó con los reales? Las casas se nos están llenando de filtraciones.
Florimar Rojas / creacionesaguamiel@hotmail.com

jueves, 26 de abril de 2012

Jubilada y sin beneficios


Muchas mujeres, al llegar a los 55 años, pensamos "¡Qué bueno! Llegué a los 55 y ya no pago pasaje (Metro, Metrobús, tren, camionetas); tengo derecho a descuentos en el pasaje interurbano, boletos de avión, en los cines; cobro la pensión de vejez; tengo trato preferencial en los bancos y organismos públicos y privados donde vaya a realizar alguna gestión, etc., etc."
 Sin embargo, la realidad es otra. Cuando voy a la taquilla del Metro, tren o en el Metrobús y muestro mi cédula de identidad en lugar de una sonrisa y la invitación a utilizar el servicio, lo que consigo es un grito de quien esté en la taquilla o el chofer diciendo "usted no tiene 60 años o haga su cola, pague completo".
La Constitución Nacional habla en su capítulo V (De los Derechos Sociales y de La Familia), artículo 80: "El Estado garantizará a los ancianos y ancianos, el pleno ejercicio de sus derechos y garantías (…) los beneficios de la seguridad social que eleven y aseguren su calidad de vida (…) se les garantizará un trabajo acorde con aquellos y aquellas que lo manifiesten y estén en capacidad para ello", pero no indica en ninguna parte que la tercera edad para la mujer se inicia a los 55 años. Esto lo asumimos porque la Ley del Ivss indica que la edad para acceder a la pensión de vejez es para la mujer 55 años y 60 para los hombres.
Si ya es difícil obtener un beneficio económico por tener más de 55 años, más complicado es que te den un asiento en cualquier sistema de transporte, y para muestra algunos comentarios escuchados en los diversos transportes, "esa se hace la vieja para que le den el puesto" o "¿con esa pinta, me vas a decir que es anciana?" (En el caso de las que usamos jeans y zapatos deportivos).
Hablando con varias personas que, al igual que yo, estamos en el limbo de la edad, concluimos que esto es fruto de la pérdida de valores, porque en épocas anteriores el sólo hecho de ser mujer y mayor era un boleto para que, al menos, 1 o 2 jóvenes te ofrecieran el puesto o te cedieran el paso. Debemos iniciar en nuestro círculo familiar una campaña de concientización sobre los valores, sobre todo el del respeto.
Irina Arraiz León
Comerciante
Habitante de El Hatillo
iarraiz1954@hotmail.com

Módulo policial está de adorno


En el sector Manicomio, esquina de Rancho Grande a Molino, donde se encuentran ubicados el otrora módulo policial de la PM, la escuela Juan Bautista Alberdi y la entrada al Hospital de Lídice, nos encontramos a merced del hampa y de gente inescrupulosa que durante los fines de semana se ha encargado de no dejar dormir a los habitantes.
Esas personas que no acatan las mínimas normas de convivencia vecinal se han dado a la tarea de sacar sus equipos de sonido a la calle, colocan música estridente a todo volumen desde las 5 pm hasta el día siguiente y continúa así hasta el domingo en la noche.
Otro asunto que preocupa a los vecinos es la venta indiscriminada de cerveza y drogas, a pesar de que hemos denunciado el asunto antes de que desmantelaran el módulo policial, aún la situación persiste. Ante esta serie de problemas no resueltos pedimos que la Alcaldía de Libertador envíe a la zona una comisión de la Policía Nacional, ya que llevamos meses sin ver un agente policial para que recorra las calles del sector.
El módulo de la PM desmantelado fue transformado en una academia de danza y canto patrocinado por la Misión Cultura. ¿Es más importante una academia de danza que la sede policial en una comunidad que tiene problemas de convivencia e inseguridad personal?
Miriam Cuevas
Internacionalista
Habitante de La Pastora
mairimc27@yahoo.com

Bar ambulante


Entre las esquinas de Toro y Balconcito, Altagracia, hay un expendio de licores que vende todos los días del año las 24 horas. Sus clientes ingieren bebidas en la calle y, a partir de las 6 pm, se instalan vendedores de pinchos y perrocalenteros, y los vecinos deben lidiar con esta situación. ¿Qué pasa con los consejos comunales? Y la policía, ¿no pasa por allí nunca?
José Miguel Carrillo
vocescomunes_17@hotmail.com

martes, 24 de abril de 2012

La moda de escribir mal


El idioma castellano llegó a Venezuela con la conquista española llevada a cabo desde los primeros años del siglo XVI. La base de la lengua platicada en Venezuela surgió del habla de las regiones españolas de Andalucía, Extremadura y de las Islas Canarias.
Unas de las particularidades del español en Venezuela, son las diferentes modalidades que hay en el habla de cada región de nuestro país, como por ejemplo: en la capital y Región Central "está fino"; Zulia "te vais a casar"; Lara " 'na guará"; Táchira y Mérida "muy projundo", en los Llanos "el ganao" y en el Oriente del país "el compai".
 Quizás para muchas personas todas esas palabras pudiesen sonar de manera jocosa, pero lo cierto es que ellas representan lo auténtico de los lugares más recónditos de Venezuela. Gracias a Dios que aún se mantienen vivas.
Hasta aquí todo marcha bien, sin embargo, en pleno siglo XXI la palabra escrita ha sufrido trastornos considerables, hasta el punto que se ha llevado a su mínima expresión a través de la amputación, acompañado de una mala abreviación, eso es "la moda de escribir mal".
Esta nueva onda venezolana se observa en los mensajes de texto enviados a través de los celulares y en el uso de las redes sociales como Twitter y Facebook, principalmente. Todos sabemos que escriben cosas como estas: ¿Vas pa' la Ksa?, ¿x q' no vienes?, t rcdo 100pre, a lo que es lo mismo decir ¿Vas para la casa?, ¿por qué no vienes?, te recuerdo siempre. Por lo general, esta forma de redactar es más usada por los niños y adolescentes que por las personas adultas contemporáneas. Esta práctica se ha hecho una costumbre entre nuestros muchachos, a tal punto que cada día que pasa se les olvida más cómo escribir una oración o una simple palabra. Es cierto que muchas veces ellos no se dan cuenta de lo que hacen, quienes sin duda alguna son presas fácil de caza por las corrientes de la moda y el modernismo. Por eso, en un mundo tan cambiante como este, es de vital importancia la vigilancia y corrección que deben tener mayormente los padres, representantes, maestros y profesores sobre la juventud que se levanta hoy por hoy. Nunca es tarde para corregir con amor. Entonces, ¡cumplamos con nuestra función!
Alexander Bello
Contador
La Tahona/Baruta
alexbello_5@yahoo.com