jueves, 26 de febrero de 2015

Ver películas juntos

La familia es la empresa más difícil de conducir y la que todos necesitamos para fortalecernos y crecer integralmente y más aun en valores, tan desaparecidos hoy día. 

Buscando maneras creativas de reunir a mi familia, cómo disfrutar y pasar más tiempo con ella, pienso que el reclutarnos a ver una película es una buena opción.

Antes y después de la entrega de los premios Oscar 2015 hemos estado reuniéndonos en familia ya sea los fines de semana o un rato en la noche después de cenar a ver la mayoría de las películas nominadas. 

Cada vez que nos reunimos a ver una película no solo nos recreamos juntos sino que compartimos ideas, intercambiamos opiniones, tomamos decisiones, reímos, lloramos, nos conocemos cada vez más, crecemos y fortalecemos nuestro vínculo familiar.

Desde escoger la película, el lugar, el momento para verla y preparar las cotufas o merienda para instalarnos puede hacernos llegar a un mundo de anécdotas que con el paso del tiempo sería divertido recordar. 

Los ratos divertidos que pasamos viendo una película nos permiten liberar tensiones y conocer otra faceta de nuestros hijos y ellos de nosotros.

Propongámonos hacer realidad la convivencia familiar; una película, una comida juntos, un paseo en familia resultan aliados perfectos para lograr ese acercamiento tan necesario entre nuestros seres queridos, sobre todo nuestros hijos adolescentes.

Con ello incentivamos el apego familiar, la convivencia, los valores y nuestros sentimientos hacia la familia.

Ana Rocha

ana.rocha_65@hotmail.com

Todos queremos ser niños otra vez

En la primera quincena de febrero celebramos el Carnaval, fiestas en las que la alegría se desborda en todos los rincones del país. 

Los niños son los principales protagonistas de estos días con sus disfraces de superheroes, princesas, brujitas, animales y personajes de sus comiquitas preferidas, y con ello les devuelven la alegría a los adultos.

¿Quién no recuerda las fiestas de Carnaval de su niñez? Puedo asegurar que están en los recuerdos de todos y en estos días cuánto nos gustaría volver a ser niños. 

Recuerdo con inmensa alegría todos los carnavales disfrutados en el pueblo de donde es mi familia, Puerto Píritu, en Anzoátegui; allí nos reuníamos todos los primos y amigos año tras año para irnos a la playa, disfrutar de las comparsas y carrozas y disfrazarnos con los atuendos escogidos para ese año.

Era genial reencontrarnos todos los años en esas fechas, porque nos olvidábamos de las tareas de la escuela y de cualquier otra cosa que a esa edad nos podía preocupar, solo nos importaba divertirnos y pasarla bien. Eran otros tiempos en los que la diversión solo se encontraba en estar todos juntos y rogar mucho para que los días no se pasaran volando. 

Mis primas y yo siempre nos disfrazábamos, bien con trajes comprados o simplemente con cosas y ropas que se tenían en casa, lo importante era divertirnos, estar con la familia y acompañar a las comparsas bailando a lo largo de la avenida Peñalver. 

El lunes de Carnaval era el más importante de todos, porque era el día de la parrillada y de jugar Carnaval con agua, esa era la verdadera esencia de nuestros carnavales, la familia reunida y al menor descuido de algunos ¡zuas! Les caía el baño de agua. 

En fin, ¡qué recuerdos tan hermosos vienen a mi mente cuando veo a esos niños con sus disfraces!

Se ven felices paseando por los bulevares y plazas de sus respectivas comunidades. Cierro los ojos y me veo disfrazada junto a mis primos, bailando con las comparsas, comiendo parrilla y, sobre todo, jugando Carnaval con agua en mi pueblo. Y entonces me digo: ¡cómo me gustaría volver a ser niña!  

Ninoska Cumana

Docente

Vargas

delvalle_211@hotmail.com

FOTOPAREDÓN: Alcantarilla sin tapa

Esta hueco es realmente una alcantarilla sin tapa. Está justo entre las avenidas El Bosque y Los Chaguaramos, en La Florida, cerca de la Unidad Nacional de Psiquiatría Infantil. Los vecinos le colocan ramas para alertar a los conductores. Pedimos que la Alcaldía de Libertador haga algo.




Darling Figuera

lalifiguera2005@hotmail.com

martes, 24 de febrero de 2015

El calvario de los pasajeros

Cuando cualquier habitante de la ciudad de Caracas decide movilizarse por la ciudad en transporte público, teniendo o no vehículo propio, esto pasa a convertirse en una verdadera y única tragicomedia de dolor y sufrimiento.

No solo por el mal servicio que prestan muchos transportistas, en lo que se incluye el pésimo estado de las unidades, sino también por la actitud de muchos otros usuarios que ponen su toque de color, para aliñar aún más este vía crucis que transitamos a diario.

Empecemos con lo más elemental: si logra abordar la unidad y no le toca el puesto pegado a las ventanas sino el que pega con el pasillo, prepárese para recibir carterazos de mujeres cuyos bolsos parecen maletas para largos viajes por Europa, golpes de morral de estudiantes y trabajadores que ni se percatan que te pegan en la cara, y bien, gracias.

Pisotones, e inclusive recibir “recostones” de toda clase de la fisonomía humana, algunas de partes nobles, otras quizás no tanto.

Seguido de esto, durante el viaje usted gozará de cualquier clase de guaracha (música es otra cosa) que lo aturdirá a más no poder, y si se queja puede ser insultado.

En el asiento que se encuentra, el cojín acolchado se venció hace años, y usted va instalado en el hierro, además el sucio es evidente, pero al chofer no le importa esto en lo más mínimo. Y si esto parece poco, ahora quitan las tarifas y la Gaceta Oficial y quieren cobrar de más.

Si nos vamos al Metro o Metrobús quizás mejora algo la higiene, excepto por la actitud de personas inescrupulosas que abordan los trenes como animales y ni siquiera le permiten a usted bajarse. Atropellan sin reparo a bebés, ancianos o discapacitados.

El problema es aún más grave cuando vemos a liceístas y jovencitas sentados cómodamente en los puestos de la tercera edad y los viejitos de pie, y salvo que usted les ofrezca, como decía papá, “meremere con pan caliente”, no se levantan del sitio. 

¿Queremos un país mejor? ¿Evolucionar? ¿Tener mejor calidad de vida? Si es así, empecemos por tener mejor conducta, respetar a los demás y comportarnos.

Ser un buen ciudadano sigue siendo gratis, ¡aprovecha la oportunidad de dar ejemplo! Si uno solo de nosotros comienza a cambiar, a respetar a los otros, a tomar en cuenta que tu entorno tiene vida y que, a su vez, esas mismas personas pueden hacerte lo mismo, por lo que entenderás que debemos rescatar nuestros valores aprendidos en casa, ceder el paso, dar el asiento a quien lo necesita y así un largo etcétera de cosas buenas que podemos hacer.  

Manuela Ortega

Administradora/Taxista

Hab. de la Av. FFAA

manuelaortega26@hotmail.com 

Banderas en mal estado en la frontera

El lunes de Carnaval pasé por la frontera de Venezuela con Colombia y, específicamente en las instalaciones del Seniat, en San Antonio del Táchira, vi cómo ondea la bandera de Venezuela junto a las de otros países, las cuales se encuentran muy deterioradas y ofrecen una mala imagen.



Stevenson Pedroza

stevepedroza7@gmail.com


Supermercado en la Av. Sucre atiende bien

Entre tantas colas para comprar lo que sea tengo que decir que el supermercado Unicasa ubicado en la avenida Sucre de Catia está funcionando muy bien. Trabajan todas las cajas, llevan un orden en las colas y todos los empleados son muy amables y colaboradores.

Llevan su control con el terminal de la cédula de identidad por día y así han mejorado las compras de las personas. Quisiera dar las gracias por la atención y el servicio que nos prestan a diario en este supermercado y, sobre todo, vendiendo los productos de primera necesidad que tanta falta nos hacen a diario.


Isabel Escobar de Báez

ana09111@gmail.com