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lunes, 30 de enero de 2017

Energía positiva

La vida está rodeada de aspectos positivos y negativos, que nos ayuda a aprender, a seguir adelante y a querer alcanzar nuestros mayores sueños. Si aprendemos a quejarnos menos por las adversidades y aprendemos a proyectar nuestra energía positiva al exterior, aprenderemos a vivir más felices y con ello, en todo lo demás, empezará a irnos mucho mejor. 

Generalmente, muchas personas tienden a anclarse en lo malo que les ha sucedido en el pasado, desaprovechando la maravillosa oportunidad de vivir y disfrutar el presente; o al contrario, hasta se desvelan en lo que podría sucederles en el futuro, de nuevo olvidando el día a día. 



Una de las terapias más recomendadas para aprender a manifestar la energía positiva es la meditación. Con un poquito de tiempo diario, pensando en nuestra vida, nuestras acciones y nuestro diario vivir, podemos lograr esa activación de energía que necesita nuestra cotidianidad. Allí debemos aprender a agradecer lo bueno y lo malo, lo recibido, lo que faltó, por la salud, por nuestros errores, por la vida misma y sus matices. 

Hemos inclusive visto, que una activación de energía positiva frente a enfermedades tan graves como el cáncer, ha logrado vencerlo, gracias siempre a la actitud positiva en la persona que lo padece. Definitivamente, sé agradecido, con tu fe, con la vida, con tu familia, pareja, amigos, el agradecimiento es una eterna fuerte de positivismo. Y muy importante, sonríe siempre, aunque no tengas ganas, para mí ese es el mejor generador de bienestar del mundo.

MANUELA ORTEGA Lic. En Administración Gerente Hotelera manuelaortega26@hotmail.com

jueves, 19 de enero de 2017

Soledades


Mejor sólo que mal acompañado, decía el refrán, pero lo seres humanos somos ante todo, seres sociales que no comprendemos que a veces provoca estar sólo con uno mismo. También sabemos que existen dos tipos de soledad: estar realmente solo y aislado o sentirse solo.

 A diario nos tropezamos con personas que han sido abandonadas u olvidadas, bien sea por familiares que alegan que se han vuelto una carga para ellos, o porque en realidad, ha perdido a todo su núcleo familiar, una condición que vemos, sobre todo, en personas de edad avanzada. Casos palpables son los ancianos que sus familias llevan a hogares de cuidado de personas de la tercera edad, y a días de ser recluidos allí,  no regresan nunca a visitarlos.

 Y algunos otros casos, y quizás más comunes de lo que imaginamos, son los que vemos en familias cortas, donde ya la figura paterna y materna, han fallecido, y donde hermanos, no se colaboran entre sí, y encontrándose uno en problemas económicos o salud, el más aventajado y solvente, tuerce su mirada al otro lado, para no ayudar al más desposeído, alegando siempre que no tiene tiempo, que quien lo mandó a no progresar, o a criticar su vida, sin detenerse en la necesidad, seguramente imperante, que tiene en este momento, hasta para algo tan fundamental como lo son, su alimentación, medicina o subsistencia. 

Y es que el sentimiento de soledad es el más difícil de llevar, y por lo general, termina desencadenando en casos de depresión profunda y hasta en vicios como el consumo de alcohol y drogas. La soledad deseada temporal, es aceptable, pues nos conduce a la reflexión, a la meditación e inclusive, a la rectificación de nuestras ideas y pensamientos. La soledad se admira y desea cuando no se sufre, pero la necesidad humana de compartir cosas, es evidente.

 MANUELA ORTEGA  LIC. EN ADMINISTRACION  manuelaortega26@hotmail.com

Venezuela




Venezuela un país para querer, amarlo y respetarlo ¿Dónde quedó eso? ¿De verdad,  queremos a Venezuela? Yo no lo creo. Sí hablamos muchísimo que nos duele nuestra Venezuela, pero ¿qué estamos haciendo?

Hay que quererla porque ella nos ha dado mucho. Lo más importante, nacimos aquí, somos venezolanos y con orgullo lo digo: Nos dio todo para vivir, aquí nos casamos y nuestros hijos nacieron aquí y sus hijos también.

Nuestra tierra es fértil,  de todo podemos sembrar para nuestro consumo diario, y de lo que estamos viviendo todos, el petróleo, es una bendición de Dios. Pero que le damos a ella? La queremos?  ¿La respetamos? No, lo que hacemos es pedirle, pedirle y pedirle, más nada.

Estamos pasando momentos muy críticos pero entre todos podemos ayudarla a superar este trance. Los que siembran en los campos deben recibir la ayuda de los entres competentes para que esas tierras se pongan a valer, hay que dotarlos de semillas e insumos de calidad a buen precio, eso sí vigilando para que las mafias no se beneficien de esto.

Venezuela es muy grande y sus personas somos afables y colaboradoras. Los invito a querer, mara y  respetar a nuestra tierra. Venezuela es el país  más bello del mundo, nos ha dado mucho, démosle todos nosotros algo de todo lo que ella nos ha dado.

Gracias al Padre por ser venezolana y haber nacido aquí en Venezuela.

Isabel B. de Escobar
Miembro del segundo Consejo de Lectores de Más Vida y Sucesos

Del servicio al cliente a lo cotidiano.

     En días recientes tuve algunos inconvenientes con mi acceso a la banca “On line” y el problema se agudizó cuando una mañana requería con urgencia realizar una transacción electrónica y mi cuenta fue bloqueada “por razones de seguridad”.

   Como era de suponer decidí comunicarme con la institución financiera por teléfono, donde, pese a la buena atención del operador y su disposición a resolver mi dilema; el requerimiento no fue solucionado, pues, “tenía que dirigirme a una sucursal bancaria para actualizar datos”.

   Entre la urgencia de utilizar la banca electrónica y mis ocupaciones cotidianas, no me quedó otra opción que ir al banco donde el vigilante me informó que no contaban con línea, pues, “se cayó el sistema desde la primera hora en todo el país”, eso explica la tardanza de la operadora en asignar a un ejecutivo de atención y la lentitud de la página al ingresar al portal web, a fin de cuentas, en la agencia tampoco fue resuelta mi problemática y tuve que esperar dos días para que fuese solucionada.

   Una vez solventado este inconveniente quise reflexionar sobre el tema y encontré que la clave para tener un país eficiente y productivo pasa por la buena atención y la capacidad que tiene cada uno de los funcionarios públicos en resolver los problemas de cada ciudadano, usuario, cliente o beneficiario de un producto o servicio.

   Es el deber de los funcionarios públicos de los entes gubernamentales o de índole privado garantizar la buena atención a todo el público y de este último velar por el cumplimiento de las normas y respetar a todos aquellos quienes deben su trabajo al trato colectivo. Hacer país es un trabajo reciproco, en conjunto… ¡Entre todos! Si quieres una mejor Venezuela, lucha por un mejor servicio al cliente y vuelve tu ciudadanía un ejercicio cotidiano.

César Alberto Alarcón
Estudiante de Comunicación Social



alarcon-blanco@hotmail.com

jueves, 12 de enero de 2017

Grandes decepciones

En muchas ocasiones la vida no se nos da como lo planeamos, las cosas no nos salen como queremos. Un muy viejo refrán dice que quien vive de ilusiones, muere de decepciones y, definitivamente, es así. Empezamos cuando la gente, familiares, amigos o vecinos nos decepcionan.

Con los años he vivido una serie de decepciones de toda índole en el trabajo en el que me esforcé y, sin embargo, han dado cabida a chismes malintencionados. Una gran amiga a quien tenía en alta estima me denigró frente a un conocido suyo, entre tantos otros.

Estoy segura de que quien lee estas palabras, también posee un cúmulo de decepciones, pues ninguno está exento de recibirlas, lo importante es no quedarse allí, sino tomar las decisiones necesarias para cerrar esos capítulos que tanto dolor y decepción nos causan, para seguir adelante.

No podemos esperar siempre que nuestras obras de buena voluntad sean siempre agradecidas, que se valore nuestro esfuerzo, ya que nos encontramos en un mundo donde no todos son capaces de reconocer lo maravilloso de cada persona y darle su justo valor y reconocimiento, por sentimientos mezquinos como la envidia o el egoísmo, propios de personas de muy mal corazón.

Todo lo que puedes hacer de cara a las decepciones que la vida ponga en tu camino es dar un paso adelante cada día a cada nuevo reto (aunque sea inesperado, injusto o de enormes proporciones) con
confianza en ti mismo, fe en tu futuro, y con los brazos abiertos a la experiencia que la vida ponga en tu camino. 

La vida sólo puede vivirse en cada momento. Perdemos la oportunidad cuando pasamos nuestros días atrapados en el remordimiento y el resentimiento de lo que pasó ayer, o en el miedo y la ansiedad sobre lo que sucederá mañana.

Por una puerta que se nos cierra, son muchas las que se nos abren, sólo es cuestión de seguir adelante luchando.

MANUELA ORTEGA
LIC. EN ADMINISTRACIÓN
manuelaortega26@hotmail.com