La vida en un geriátrico para
el adulto mayor que no tiene el amor, apoyo y cuidado de sus seres queridos,
puede resultar en desesperanza debido a que se sienten abandonados y olvidados
por sus familiares y seres queridos. He tenido el placer de conocer durante mi
permanencia en el Consejo de Lectores de Últimas Noticias, la labor del señor
Norman Rodríguez, también consejero. Él, desde hace 27 años, ha permanecido
en
centros geriátricos. Es admirable saber que a sus 85 años, si bien la
naturaleza ha vuelto lento su cuerpo la
sabiduría, buena voluntad y bondad, entre otras cualidades, no envejecen en él;
por el contrario, se renuevan.
Ha sido un defensor del adulto
mayor y a través de la sección Lectores en Acción, ha hecho
denuncias y sugerencias para una mejor calidad de vida de los ancianos en estos
centros. El señor Norman no deja de soñar con un cinturón de seguridad que ideó
para sostener (frenar) a los abuelos recluidos en geriátricos a fin de evitar
que se caigan, y a la vez, para eliminar la práctica de sujetarlos con sábanas,
paños o algún tipo de tela, lo cual es un riesgo en caso de presentarse una
emergencia, pues no facilita soltarlos de forma rápida. Para ello, requiere del
apoyo de alguna institución pública o privada que invierta en la compra de
dichos cinturones. Igualmente desea continuar con sus cultivos de tomates, pimentones,
ajíes, entre otros, en el centro donde está recluido, para lo cual requiere tierra
abonada.
Durante una visita que le realicé
con mi hija al señor Norman, le preguntamos ¿qué necesitaba para su uso
personal? Y con lágrimas en los ojos nos respondió: “solo necesito amor”, demostrándonos
de esta manera que no importan las cosas materiales que se tenga o que se
pierdan, porque lo que mueve al mundo es el amor. A pesar de esta carencia afectiva
de la cual es víctima, el señor Norman mantiene el interés y la lucha por la
calidad de vida de los pacientes en los centros geriátricos. Dios le dé larga
vida, porque sin duda es un ejemplo para la sociedad y los viejitos lo
necesitan. “La edad no es el paso de los años, sino el amanecer a la
sabiduría”.
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