lunes, 10 de febrero de 2014

ENTRE POLÍTICAS ANTIDELICTIVAS Y UNA NUEVA TV


El reconocimiento de los altos índices delictivos por parte del Gobierno nacional es un buen punto de partida para sincerar el problema de la violencia criminal y viabilizar una solución contundente. Sin embargo, no es posible ignorar el amargo sabor que ha dejado la inseguridad ciudadana en los últimos años, y el significado que eso ha tenido en la gobernabilidad del país.Para nadie es un secreto que la legitimidad de un gobierno pasa por sus efectivas políticas sociales, o en palabras más precisas, por la percepción generalizada de que las cosas andan por buen camino.Por esa y otras razones, debe llamar la atención está efervescencia protagónica de los medios de comunicación social en medio de una cruzada antidelictiva y de pacificación nacional, cuando fue precisamente por el tratamiento mediático del caso Spear-Berry que se da inicio a esa enérgica discusión nacional.Una experiencia similar aconteció en 2006 con la muerte de los hermanos Faddoul, donde el impacto nacional por la amplia cobertura noticiosa del caso obligó a las autoridades a desarrollar el estudio policial y criminológico más completo de las últimas décadas, a fin de afrontar con pericia la situación de inseguridad.En ese sentido, la programación mediática en la Venezuela de hoy es consecuencia de un proceso sociocultural sustentado en el día a día nacional, por lo que no pareciese muy certero empezar una política anticriminal creando una “nueva TV venezolana”; eso sería trabajar sobre las consecuencias del crimen y no sobre sus causas, pues, a fin de cuentas, si no hay violencia en las calles, no debería haber violencia en las noticias o novelas que se hacen en la Venezuela de hoy. 

Wilmer Téllez
Investigador en Ciencias Sociales
Habitante de Candelaria (DC)
wtellez85@hotmail.com

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