viernes, 11 de noviembre de 2016

Una relación llena de amor bonito

Ayarí Contreras.- Hay  cuentos de cuentos. Diferentes estilos para expresarlos. Ahora les contaré está historia:
Alex el león es el rey de la selva urbana, es la atracción estelar del zoo neoyorquino de Central Park.  Ama su zona de confort, elegante, serio, medio terco, él está convencido que es poco divertido, estable, con miedo al fracaso y a vivir cosas diferentes, romántico en silencio, dormilón, medio flojo, un poco responsable, de poco hablar, de poco escribir, pero cuando lo conocen desde el alma, suele ser una persona diferente a la que él cree que es. Está conforme con lo que le rodea.  Sin embargo le encanta sentirse amado y aunque es tímido para algunas cosas, por alguna razón de la vida Marty generó en él una confianza tan sincera, que comienza a expresar  sentimientos hermosos y sinceros, hasta el punto de decir  “te amo”.  Nada fue falso ni engaño, pues los ojos no mienten cuando el corazón habla.
Marty no es muy amante de hacer siempre lo mismo, es auténtica, audaz,  emprendedora  y segura de que la vida tiene mucho que ofrecer para conocer, explorar y aprender, ama la música y le dedicaría miles de canciones para Alex, pero le da pena, le encantan las aventuras al aire libre por ser una enamorada de la naturaleza, aprecia la verdad y se motiva con el amor. Se  ha dejado llevar por la  curiosidad y escapa del zoo para conocer  el mundo, con la intención de volver  y poder abrazar a ALEX, ya que no habrá despedida, respetando la decisión de que él no quiere ni desea que exista. Su nuevo destino es inspirado por Alex, por ende no podrá olvidarlo ni sacarlo de su mente y menos de su corazón, durante los próximos años de su vida y más allá.
Luego de casi 22 años, llegó un día donde Alex  le regaló nuevamente  a Marty esa mirada tan tierna en conjunto con esa dulce sonrisa, natural, bella y auténtica. En ese instante Marty  detalló que en sus lindos ojos,  brillaba un gesto de amor bonito, de amor sincero y ratificó que definitivamente por alguna razón inexplicable llegó a formar parte en esta aventura denominada Vida en Madagascar. Fue en ese momento, cuando ambos comprendieron que habían avanzado, tal como dijo Alex aquella noche en aquel  lugar perfecto donde conversaban, lel cual Marty denomina: zoológico.
Comenzaron una bella relación, no alcanzan las líneas de este escrito para  detallar todo lo que ambos lograron, pero definitivamente las relaciones son de dos, ambos deben estar de acuerdo en mantenerse unidos, que no significa necesariamente vivir juntos. Ninguno ha podido terminar por siempre el ciclo, por más que intenten separarse, no pueden. Aunque ha faltado valor para estar en los momentos donde uno necesita más del otro, siempre  quieren estar.  Aunque ambos tienen decisiones tomadas, algo más fuerte los une y por eso tal vez existe el miedo de expresarlo, ya que puede ser un hasta siempre o un hasta luego.
Avanzaron, pasaban los años y el conocimiento de cada uno de ellos, les permite tener una relación hermosa, donde el respeto, la comprensión, el apoyo, la motivación, el compartir cosas en común les une cada día más, aunque físicamente no estén juntos. Y es que así es el amor en cada relación. No importa la distancia, solo el hecho de saber que esa persona siempre estará, genera ese maravilloso sentimiento de sentirse amado por alguien.  Como bien le escribió una mañana lluviosa Alex a Marty: “deseo que estés a mi lado, durante  todos los días de mi vida y más  allá”, a lo que Marty ha respondido por tantos años con: Acepto eternamente y lo ha demostrado con amor bonito por años.
Es que cada historia deja una enseñanza, que despierta en cada ser humano el impulso de ser mejores seres humanos. Es que luego de varias experiencias en Madagascar I, II y III  ellos han permanecido juntos. Aunque han estado en desacuerdos en ocasiones con las acciones y/o decisiones que alguno haya tomado, no se han separado por siempre. Algo definitivamente los une. Es que el  amor en esa relación, es tan grande e inexplicable, que no han podido tener esa larga conversación para que cada quien detalle su pensar y su sentir y de esa manera no dejar el sin sabor de la duda.
Marty, nuevamente parte a otro destino,  a conocer el mundo y  Alex no le acompañará en esta oportunidad.  Esta vez no huye del amor,   pero su corazón está alegre de haber podido expresar  mediante las mágicas redes sociales y las líneas escritas, lo mucho que  ama a Alex,  para no dejar ninguna duda al respecto. Es que hay muchas formas de demostrar el amor, pero sin duda el amor es el amor.  Marty se despide de Alex y le agradece su existencia y todo lo que ha hecho en la vida de forma directa e indirecta que le ha permitido su evolución como ser humano y manifiesta que el amor bonito existe,  y que cuando llegue se debe cuidar, para que nada ni nadie lo lastime. Sin duda, el respeto ha sido primordial.
Sin duda Marty sueña que en el próximo capítulo de Madagascar editado en esta vida o en otra, ambos puedan entender lo que hasta hoy no han podido explicarse.

ayaridubraska@gmail.com

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