La inseguridad sigue haciendo de las suyas. Para este año serán graduados de policías nacionales una gran cantidad de jóvenes, lo que debería tener un alto impacto, ya que ellos les brindarán seguridad al pueblo venezolano. En diciembre me dio miedo incluso dar el feliz año porque la cantidad de disparos que sonaron en Caracas me impresionaron.
Sería bueno preguntarnos ¿estamos en guerra? cómo es posible el alto índice de homicidios que ocurre en Caracas. El slogan "estamos trabajando por su seguridad" que dicen los políticos, los venezolanos quisiéramos sentirlo en la práctica. El pueblo quiere eficiencia en materia de seguridad que es la que más nos preocupa. Se nos ha hecho costumbre llegar a la casa y prender el televisor o leer en la prensa "más de 50 personas perdieron la vida a manos del hampa". ¿Ustedes creen que noticias como estas son normales?, pareciera que estamos viviendo en una guerra diaria y que no nos damos cuenta de lo grave de la situación.
En los primeros dos días del año ingresaron nada más y nada menos que 60 cadáveres a la morgue de Bello Monte. Señores del Gobierno, va a llegar el momento en que Venezuela se quede sin habitantes debido a la cantidad de personas que mueren diariamente a manos del hampa.
Esto no es un juego, en esta materia no vale color político. Aquí todos tenemos que poner de nuestra parte para ver si de una vez por todas acabamos con la inseguridad aunque no es nada fácil.
Los policías no pueden con tantos malandros. Van a tener que sacar el Ejército a la calle. Al problema de la inseguridad se agrega la desconfianza en el cuerpo policial. Confiar en un nuevo grupo policial no será nada fácil. Los policías tendrán que demostrar que el pueblo puede confiar en ellos. Queremos tener la mejor policía del mundo y eso se logra con carácter, esfuerzo y disciplina.
Yorbis Villa
Estudiante de bachillerato, habitante de Antímano / yorbisj@hotmail.com
jueves, 3 de febrero de 2011
Sobresaturación de Caracas
La superpoblación urbana es el principal problema de América Latina. En el último medio siglo se ha invertido la distribución de la población rural-urbana latinoamericana, a tal punto que el 80% de la gente vive en ciudades. Caracas no escapa de ese drama, lo cual en nuestro caso se lo debemos al boom petrolero y al descuido de los gobernantes de aquellos tiempos que dejaron fluir el creciente problema con apenas un intento con la reforma agraria de los años 60.
Hablar primero de reconstrucción urbana es obviar ese problema, que es meramente social. Caracas, más que una ciudad, es un desordenado asentamiento humano que creció sin planes y al buen ojo de los visionarios de la época como Luis Roche, un zapatero que se metió en el negocio de las casas junto con otro visionario, el ex boticario Juan Bernardo Arismendi, el suegro de Villanueva, y sacaron La Florida, Altamira y todo ese desorden en terrenos planos y fáciles.
El error fue tan grave que en lugar de crear incentivos hacia el campo, Juan Vicente Gómez se dejó llevar y creó el Banco Obrero para financiarle la compra de las casas a los campesinos que iban llegando, y 30 años después Marcos Pérez Jiménez se lanzó 38 superbloques y 67 edificios más, hoy 23 de Enero, para albergar a los más necesitados. De esta manera se consolidó el criterio urbano petrolero sobre el agrícola rural que ante la incapacidad del Estado de atender las crecientes necesidades, trajo después como consecuencia y de manera inevitable la consolidación del barrio José Félix Ribas, el segundo asentamiento suburbano más grande de América Latina.
Si definimos como construcción urbana aquellas obras hechas después de un proyecto, Caracas no llega a albergar en asentamientos urbanos ni al 20% de su población. El resto está en esos asentamientos espontáneos. La llamada ciudad está saturada desde hace tiempo y pareciera que no lo hemos asimilado a pesar de que lo que ha venido sucediendo en los últimos años es la tercera y última etapa: la sobresaturación, el germen de los damnificados, de los delincuentes y el precursor del caos. O mudamos la sobresaturación o ella misma se encargará de la ciudad.
José Durabio Moros
Ingeniero, ex consejero de Últimas
Noticias / josedurabio@gmail.com
Hablar primero de reconstrucción urbana es obviar ese problema, que es meramente social. Caracas, más que una ciudad, es un desordenado asentamiento humano que creció sin planes y al buen ojo de los visionarios de la época como Luis Roche, un zapatero que se metió en el negocio de las casas junto con otro visionario, el ex boticario Juan Bernardo Arismendi, el suegro de Villanueva, y sacaron La Florida, Altamira y todo ese desorden en terrenos planos y fáciles.
El error fue tan grave que en lugar de crear incentivos hacia el campo, Juan Vicente Gómez se dejó llevar y creó el Banco Obrero para financiarle la compra de las casas a los campesinos que iban llegando, y 30 años después Marcos Pérez Jiménez se lanzó 38 superbloques y 67 edificios más, hoy 23 de Enero, para albergar a los más necesitados. De esta manera se consolidó el criterio urbano petrolero sobre el agrícola rural que ante la incapacidad del Estado de atender las crecientes necesidades, trajo después como consecuencia y de manera inevitable la consolidación del barrio José Félix Ribas, el segundo asentamiento suburbano más grande de América Latina.
Si definimos como construcción urbana aquellas obras hechas después de un proyecto, Caracas no llega a albergar en asentamientos urbanos ni al 20% de su población. El resto está en esos asentamientos espontáneos. La llamada ciudad está saturada desde hace tiempo y pareciera que no lo hemos asimilado a pesar de que lo que ha venido sucediendo en los últimos años es la tercera y última etapa: la sobresaturación, el germen de los damnificados, de los delincuentes y el precursor del caos. O mudamos la sobresaturación o ella misma se encargará de la ciudad.
José Durabio Moros
Ingeniero, ex consejero de Últimas
Noticias / josedurabio@gmail.com
El Paseo Boyacá está descuidado
El distribuidor Boyacá, en la Cota Mil, es espectacular para tomar fotografías, para pasear y para divertirse, pero lamentablemente la falta de mantenimiento lo hace un poquito desagradable. Hay derrumbes en las caminerías de acceso, cables de electricidad sueltos y caída de taludes. La vigilancia es óptima, pero da tristeza ver que los arreglos no se hacen oportunamente.
Edilia C. de Borges
edilia.cdeborges@gmail.com
martes, 1 de febrero de 2011
La Bonanza se mudó para La Vega
Los terrenos ubicados en la carretera negra de La Vega han sido tomados como botaderos de basura, escombros y chatarras. Allí pueden encontrar desde muebles usados hasta repuestos para vehículos. Todo el que tenga cosas que le estorben en su casa puede venir a desecharlas sin necesidad de ir muy lejos, y no le haga caso al letrero que dice “No botar basuras y escombros”, eso es un simple adorno.
La Alcaldía de Caracas en ocasiones ha limpiado el terreno, pero enseguida lo vuelven a llenar de basura y escombros, en vista de esto no han venido a limpiar nuevamente.
El carril derecho de subida hacia Las Casitas de La Vega está totalmente cubierto por los desechos, pero eso no debe ser motivo de preocupación como tampoco debe serlo el hecho de que con las lluvias toda esa basura puede bajar y ocasionar desastres en la Panamericana, lo cual ya sucedió, pero fue muy leve el daño, nada de lo que tengamos que preocuparnos mucho.
Quizás en otras culturas las comunidades tomarían esos terrenos para embellecerlos con plantas, flores, parques, caminerías y plazas, entre otros, pero nosotros no, nos inclinamos más por lo práctico aunque sea feo y mal oliente. Por eso en cuanto terreno vemos libre, si no levantamos un rancho creamos un vertedero de basura.
Vilma Centeno
Habitante de La Vega, vocera de un consejo comunal
vilma_centeno@hotmail.com.
Problemas en Antímano

En la esquina de Párate Bueno, cerca del Seguro Social en la avenida Intercomunal de Antímano, existe un caos: botan escombros, chatarras y basura en las islas de la avenida. Además, hay dos alcantarillas con dos bocas de visita enormes sin tapas, por donde puede caerse una persona. En la isla central que da a la autopista todo es oscuridad, allí reina la delincuencia y basura a montones. Marcos Belisario belisario.marcos@gmail.com.
lunes, 31 de enero de 2011
Urge ayuda para escuela del 23 de Enero

El 05 de diciembre de 2010, a raíz de las lluvias, se desplomó parte de una pared en la parte de atrás de la escuela Martín J. Sanabria, ubicada en la calle Colombia de Monte Piedad, en el 23 de Enero. Por el orificio que quedó se están metiendo a la institución personas de mal vivir que ponen en peligro a los alumnos. Los vecinos y los encargados de la escuela han pedido ayuda, e incluso fueron al Ministerio de Educación, pero no han recibido respuesta.
Isabel Báez
ana09111@gmail.com
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