lunes, 28 de noviembre de 2011

Escombros en la calle

En el bulevar Raúl Leoni de El Cafetal, Baruta, se ha hecho parte del paisaje dejar las bolsas de escombros encima de la acera y cerca de una alcantarilla que, de paso, está tapada. Esta situación se repite a lo largo de la vía.
Rayko Balia
rajkond@gmail.com

jueves, 24 de noviembre de 2011

Anarquía vs Norma

Si hay un país donde hay un innumerable conjunto de leyes que regulan cualquier actividad de la vida cotidiana en distintos ámbitos, sin duda es Venezuela. Pero también es la nación donde a nadie le importa cumplirlas.
Desde el servidor público de más alto rango hasta el ciudadano de a pie es un infractor nato. Pareciera que aman violar las normas y así hacer su voluntad sin interesarle quebrantar el derecho de los demás de vivir en un país organizado, en el que cada uno respete las mínimas normas de convivencia.
El problema de violación de la norma en Venezuela no se suscribe sólo a Caracas, no, por el contrario, es un mal que se extiende desde las grandes capitales regionales hasta el pueblito más recóndito de la geografía nacional.
El que quiera darse cuenta del desorden y el salvajismo en que la sociedad venezolana vive desde hace un par de décadas, sólo tiene que salir y tratar de cruzar cualquier calle, avenida o urbanización del país para toparse con conductores violadores de las normas de tránsito, que no permiten que el peatón cruce por el rayado con normalidad porque éstos montan sus vehículos encima de la señalización, lo que impide el paso del transeúnte.
Ahora bien, cabría preguntarse para qué la Asamblea Nacional, los consejos legislativos de los estados y las cámaras municipales elaboran tantas leyes, reglamentos y ordenanzas si éstas son letra muerta, debido a que ni sus propios impulsores las cumplen. ¿Cómo es posible que en este país los policías, jueces y diputados, servidores públicos encargados de velar el cumplimiento del ordenamiento jurídico venezolano son los primeros infractores?
Autoridades, los venezolanos queremos un país organizado, no perfecto porque ningún país lo es, pero sí podemos construir una sociedad más ordenada, respetuosa y digna de ser una nación del primer mundo. Tenemos el bien más importante, el talento humano. El venezolano es emprendedor, inteligente y constante. La Venezuela anárquica debe ser desechada.

Miriam Cuevas Sojo
Internacionalista
La Pastora, municipio Libertador
Mairimc27@yahoo.com

Vamos a impulsar el turismo geriátrico

Continúo con este artículo los pasos iniciados por una joven semiparapléjica llamada Maribel Torres, quien desde un instituto ubicado en San Bernardino, y a pesar de su enfermedad, luchó incansablemente para que los enfermos sean incluidos en un plan turístico.
En primer lugar, dirijo mis peticiones al Ivss, Ministerio de Relaciones Exteriores (Cancillería), Inass, BCV, Fogade, Cantv, Pdvsa y la Electricidad de Caracas, debido a que estas instituciones cuentan con autobuses bien equipados con los que trasladan a diario, al colegio, a los hijos de empleados, y en vacaciones se usan para paseos.
En segundo lugar solicito al Ministerio de Turismo que coordine el transporte para hacer turismo geriátrico. Este despacho cuenta con suficientes autobuses. Asimismo, pido la colaboración de los institutos arriba mencionados para que apoyen esta misión. Hay en los 68 geriátricos financiados por Ivss, los 10 o 12 particulares y de las alcaldías municipales un aproximado de 10.000 pacientes, clasificados así:
Postrados totalmente, trastornados mentalmente y graves que lastimosamente no pueden recrearse, visitar sitios o hacer turismo.
Existen en estos lugares gran cantidad de personas con paraplejías parciales, ACV, otros con Alzheimer parcial y un grupo sufre de abandono familiar y soledad, son pacientes mentalmente sanos y, de hecho, aptos para el tipo de paseos que solicito. Conveniente sería empezar con visitas diarias al Parque Miranda, La Estancia, Teleférico, Betania, la Colonia Tovar y algunas playas del Litoral guaireño. Más adelante se harán paseos por varios días a Morrocoy y Barlovento.
Deben integrarse a este plan la milicia nacional, Defensa Civil, cuerpos de Bomberos y, sobre todo, los artistas nacionales para impulsar y apoyar este proyecto.
Los pacientes geriátricos en nuestro país están encerrados, algunos amarrados, otros bajo dosis excesivas de drogas, pero son personas que dieron lo mejor de su vida; sienten, padecen maltratos y abandono familiar, a la espera del llamado del Todopoderoso.

Norman Rodríguez Martínez
Residente de un geriátrico
en San Bernardino
norman.rodriguezmartinez@gmail.com

En la calle Adrián Rodríguez, en Chacao, la basura campea frente al Ivss. El nombre de la empresa que colocó el recipiente se ve en el envase, pero pareciera que algunos transeúntes o personas que tienen su comercio allí no saben para qué sirve, así que es más fácil tirar la basura en el suelo. Los trabajadores la recogen y la tiran en el camión recolector.
Edilia C. de Borges/ edilia.cdeborges@gmail.com

martes, 22 de noviembre de 2011

Asientos especiales


No fue poca la lucha que la gente tuvo que hacer para que las personas de la tercera edad, embarazadas, con niños en brazos y/o con capacidad disminuida, lograran que en los transportes públicos (Metro, Metrobus, trenes, autobuses y, más recientemente, las unidades Metrópolis) se colocaran asientos especiales destinados a estas personas.
Estos puestos fueron identificados con un color diferente a los demás muebles (la mayoría con el característico azul). De hecho, hasta el Metro de Caracas tiene los vagones de los extremos con los asientos destinados para estas personas.
Sin embargo, siempre hay un pero, estas personas no pueden usar los asientos, porque algunas veces son ocupados por los llamados vivos-bobos (si no los identifican, son aquellos que se hacen los dormidos tan pronto se sientan o los falsos ciegos y sordos que obvian a los usuarios que realmente sí necesitan el puesto).
Pero ocurre algo contradictorio, la mayoría de los casos las excusas que dan los destinatarios de estos asientos para no usarlos son: a) en el caso del Metro (ese vagón queda muy lejos de la salida); b) en el caso del Metrobus (ese asiento está sobre el caucho y brinca mucho o está muy cerca de la puerta y si se abre, "de repente, me puedo salir", aseguran); c) en el tren como todos los asientos son del mismo color, los especiales se identifican con calcomanías (no ubiqué los especiales); d) en los transportes Metrópolis (en este caso están intercalados entre los demás asientos, pero al consultarles el porqué no los usan, dicen que los de adelante están muy cerca de la puerta y los otros, muy atrás.
Como conclusión, sacamos que debemos entender lo que dice el dicho "cada cabeza es un mundo" y que no hay manera de complacer a todos.
De todos modos, si usted es educado y se consigue con una persona que necesita usar estos asientos, que por casualidad usted ocupa, ceda el puesto.

Irina Arraiz León
Comerciante
iarraiz1954@hotmail.com

El Leander y su tripulación de mercenarios ingleses


El nuevo barco que adorna un sector del Parque del Este, desde hace un mes, es una excelente réplica de la corveta inglesa que comandó Francisco de Miranda en su intento de iniciar en 1806 su causa independentista suramericana, con los mejores recursos didácticos para mostrar esta significativa parte de nuestra historia.
Sin embargo, antes de entrar en la parte de los hechos que deseo destacar quiero recomendar lo siguiente; colocar un toldo y asientos de antesala para que la gente espere frente a la entrada, porque pueden esperar hasta una hora, en promedio, bajo el sol; los guías hacen lo posible por favorecer a niños y discapacitados. No me quiero imaginar si llueve. Otro detalle es la cantidad de cables sueltos por doquier que afean la exhibición, los flóculos de algas que flotan en la piscina que rodea al barco denota el estancamiento del agua. Los guías a viva voz advierten a las personas que tengan cuidado de no golpear su cabeza con el bajo techo, pero pueden también colocar letreros visibles.
He tenido la suerte de ver barcos históricos y nuestro Leander es una buena representación, recomiendo al viajero ver originales navíos de época y combate como el HMS Victory en Inglaterra, el buque emblemático de la Batalla de Trafalgar y el USS Constitution en EEUU.
El Leander era un barco comercial construido en Escocia a principios del siglo XIX. Inicialmente, no se llamaba así hasta que Miranda en su estadía por Estados Unidos en 1805 logra el apoyo de Samuel Ogden, un empresario americano bastante próspero, quien financió su compra. El venezolano obtuvo $217 mil de la época, de amigos ingleses y de la venta de su casa en Londres. Luego de rebautizar el barco con el nombre en inglés de su hijo mayor, Leandro. El coronel William Stephens Smith recluta unos 500 mercenarios de las calles de Nueva York y modifica el navío con unos 18 cañones. En el Leander irían 200 hombres apiñados, uno puede imaginárselo por el recorrido que se hace en la réplica.
La expedición del Leander salió de Nueva York el 2 de febrero de 1806. El 2 de agosto llegó a Coro y Miranda izó la bandera. A finales de 1806 Miranda retorna a Barbados, donde los reclamos de pagos obligaron a venderlo, junto a su imprenta que estaba a bordo, en Trinidad en 1807.

Clemente Balladares C.
edilia.cdeborges@gmail.com