martes, 1 de julio de 2014

Ollas que tuvieron un nuevo destino


     Varios floricultores demostraron sus talentos luego de la publicación de varios tuits en @tuvozUN para
consultarles a los usuarios si en sus casas hacían labor ambiental, es decir, de reciclaje o de siembra de matas en ollas o cualquier objeto que haya tenido otro uso previamente.
     Nuestro lectores se entusiasmaron y enviaron fotos a participacionciudadana@grupo-un.com con lo que demostraron que poco a poco a los caraqueños les gusta la labor de conservación.
     En este caso, Paulo Andrés ha hecho ese trabajo desde hace un rato largo.
     La semana pasada, Pepe Sánchez envió una foto de un carro que convirtieron en receptor de matas y que se encuentra en Bellas Artes. Si Ud. ha hecho algo parecido, envíe fotos. Lo importante es que todos sepan la importancia de la conservación. 


PAULO ANDRÉS MIRANDA QUEVEDO
pauloamq@gmail.com

AGUAS NEGRAS

Desde hace un año, los habitantes del pasaje N° 1 de San Agustín del Sur (DC) tiene un problema con una fuga de aguas negras. Aunado a eso, una contratista que realiza trabajos en el sector bota aparentemente todos los escombros y tierra en el pasaje, con lo cual afecta a la comunidad.


MARIA ELENA
PALACIOS DE DÍAZ
edgar.palacios07@gmail.com

lunes, 30 de junio de 2014

Destrucción

      Desierto y tierra que se levanta en polvo es lo que va quedando de la Guayana Venezolana, pero no es solo eso. También a otras zonas del país les ha llegado la destrucción de la cuenca de sus ríos por la minería incontrolada y el uso frecuente del mineral mercurio. Me refiero a la región del río Caura. 
      Los habitantes de ese lugar, indígenas en su mayoría que siempre han vivido allí, ven con horror y desesperación cómo sus hijos nacen deformes, y ello se debe al mineral nombrado mercurio suena hermoso y una piensa en galaxias, pero no, es mortal, es el asesino silente. 
      No, es el hombre, quizás ignorante minero que explota el terreno para extraer oro y lo hace agregando el mineral en los terrenos donde excava, cerca de las cabeceras de los ríos, y así el agua envenenada se vuelve mortal. 
      Los peces absorben nutrientes naturales que consumen, que ya vienen con un valor agregado nefasto y criminal. El indígena siembra muy pocas verduras, apenas algunas porque su dieta es principalmente piscícola, y lo hacen en el río Caura y sus afluentes de la zona donde viven, ya contaminada por los mineros en su cabecera y, por ende, en sus afluentes. El agua lleva la muerte consigo. No es solo el feto que gesta la madre en el vientre es ella, sus otros hijos, su marido, se contagian los otros niños que juegan y beben el agua del río. 
      Los adultos con el tiempo ven mermadas sus fuerzas, ya no tienen ánimos para cazar, permanecen en el chinchorro mascando chimó hasta que deben buscar atención médica, no saben que sus genes están contaminados para las nuevas generaciones. 
      Ahora en el Chabono solo queda desolación, tristeza, apatía, desidia. ¿Qué destino amenaza a las generaciones indígenas futuras? ¿Dónde están ahora sus antepasados fuertes, vigorosos, trabajadores, pescadores que levantaban sus ranchos con ramas y árboles grandes y protectores? Nos preguntamos ahora, tal como aquella frase de un cómico de la TV: y ahora, ¿quién vendrá a ayudarnos? 
Montañista

Edilia C. de Borges

edilia.cdeborges@gmail.com

Poste amenaza casas

      Los 40 vecinos del sector Uno, vereda  4, de la urbanización Parosca, Valles  del Tuy, están angustiados  y desesperados porque frente  a sus casas hay un poste de luz eléctrica que está a punto de caerse por el mal estado en que se encuentra.
El poste está oxidado, con las bases rotas e inclinado, y cuando llueve se va la luz continuamente. Ya fue reportado en la oficina de Corpoelec hace un mes  y aún esperan que los funcionarios  se acerquen para que cambien el poste  y todos los cables dañados antes de que ocasione una tragedia.


Dora Cabrices
correodeparosca@hotmail.com

jueves, 26 de junio de 2014

Presidente, deme cinco minutos de su tiempo

    Señor presidente Nicolás Maduro, regáleme cinco minutos, quisiera ser la voz de miles de madres con hijos con necesidades especiales.
     Fuimos elegidas por Dios para “guerrear” con estos seres superespeciales, pedacitos de cielo que llegaron a nuestra vida a enseñarnos que las cosas sencillas son las que bastan. Pero necesitamos que nos tiendan esa mano amiga que tanto necesitamos.
     Me imagino todos los días a esas madres en sus casas cuidando a sus hijos, porque –como yo– muchas tuvimos que salir a la calle a trabajar porque simplemente no había pa’ las medicinas, pa’ los pañales, pa’ los taxis, y no podía dejar que a mi hijo le faltara nada, porque mi hijo y los de muchas madres son seres indefensos que necesitan nuestra atención y amor.
     Por eso, le pido, Presidente, que las instituciones y organismos del Estado, así como los municipios, les den importancia a estos casos, que son miles, y no con migajas sino con buenos planes sociales.
     Muchas de nosotras no tenemos casas, vivimos en un cuarto arrimadas con un familiar, o ¿es que acaso estos niños no merecen vivir dignamente y tener un cuarto donde se les pueda hacer rehabilitación?
     Si el gobierno de calle, las misiones, el Ivss y los hospitales del Estado son los vehículos para impulsar centros donde, mientras el niño recibe terapia el padre o la madre reciban un curso que le permita un sustento y así mejorar su calidad de vida.
     Si tenemos un “Sistema” para el desarrollo musical de los infantes, hágamos un sistema de atención para los niños con discapacidad. 
     Presidente, quisiera decirle tantas cosas: que nuestros hijos tengan ayudas técnicas de buena calidad y adaptadas a sus necesidades, coches especiales a sus medidas porque ciertamente muchos organismos las otorgan, pero, por lo menos, los coches son estándar y así no andan nuestros hijos; también tienen derechos y merecen ser felices porque ese fue el legado de nuestro comandante, Hugo Chávez. Patria feliz para todos y estos niños también son patria.


GERALDIN CENTENO
Analista de medios de Conatel
Habitante de la carretera vieja Petare-Guarenas
geraldincenteno27@gmail.com

La paciencia

      Bien decía aquel antiguo refrán: “Nunca es tarde cuando la dicha es buena”.
      Muchas veces nos toca en la vida esperar para que algún proyecto, trabajo, encargo, sueño inclusive, se nos haga realidad, pero después de tantas luchas llega.
      Así llega el nuevo año, lleno de expectativas, de dudas con respecto a qué haremos, cómo nos irá en lo personal, en nuestro trabajo, qué sucederá con nuestros hijos, cómo seguiremos en el plano económico, todo un manojo de opciones indescifrables, del cual nos encantaría tener una bola mágica, para vernos allí y adelantarnos a todo aquello que aún no podemos vislumbrar.
      Ahora bien, esa es la expectativa al inicio del año, pero a mediados del mismo miras lo que hasta ahora has hecho y sobre todo la paciencia de esperar buenas cosas todavía. Por ello, lo que sí es cierto, es el hoy, el ahora.
      Cada año, la gente se adelanta a decir lo que puede pasar en el siguiente y lo bien o mal que te irá; sin embargo, esa labor se trabaja con la paciencia, el tesón porque serán el resultado del logro.
      Muchos dicen frases como “este año nuevo va a ser terrible” y “todo va a ser peor
de lo que esperamos”; pero si en lugar de ocuparnos de “salar” nuestro futuro nos abocamos a trabajar más y con mayor entusiasmo, a lograr en los estudios mayores calificaciones, a ser mejores padres, hijos, hermanos, vecinos, a colaborar en el ciudado de nuestros adultos mayores, a los animales y a la naturaleza, a luchar por la libertad y la democracia, a reconciliarnos con aquellos que piensan diferente; en fin, atrevámonos a soñar con un país mejor, con una sociedad más justa, con mayor calidad de vida.
      Está demostrado, en experiencias anteriores vistas y leídas en otros países y por experiencias de personas, que el ser humano logra grandes éxitos y descubrimientos a partir de sus calamidades. Pues, vamos, paisanos, ¡adelante! Hagamos el intento. ¡Venezuela y su gente buena bien valen la pena!
      Pongamos fe y paciencia en todo lo que hagamos porque eso es parte de nuestros valores.

MANUELA ORTEGA
manuelaortega26@hotmail.com]