jueves, 29 de enero de 2015

El ciudadano "más vivo"



El “más vivo” es un ciudadano común que hace vida en un lugar determinado dentro de nuestra Venezuela, que utiliza ciertas habilidades o destrezas no permitidas y abusivas, con el único objetivo de conseguir su beneficio personal, sin importar el daño que pueda causar a terceras personas, a la sociedad y a él mismo, entre otros.

Adicionalmente, ese tipo de persona, por lo general, posee una característica muy particular que va a en sentido contrario a su comportamiento cotidiano: la queja.

Sí, aunque parezca mentira y sea contradictorio, para él nada sirve, nada funciona y todo es malo. Aun cuando su persona tiene responsabilidad directa en el origen de su propio lamento, no deja de practicar sus malas acciones.

Las acciones del “más vivo” son innumerables; por ejemplo, menciono:


  •  El conductor que da una vuelta en U no permitida porque pasó su cruce; el que se estaciona encima de una acera porque no consigue estacionamiento; el que se para trancando la salida de un estacionamiento porque está apurado; el que se estaciona en el medio de una calle a conversar prolongadamente con otro conductor, sin importarle a ambos los carros que estén detrás y el tiempo de los demás.



  •  La persona que deja basura en la calle porque le da flojera caminar para dejarla el basurero.



  • El comprador o vendedor a quien le dan un dinero de más y se hace el loco para no regresarlo.



  •  El que quiere colearse en cuanta cola consigue, porque llegó tarde.



  •  El abuso de poder sobre los demás porque se siente más fuerte.



  •  El que no paga los servicios básicos porque no tiene dinero sino para beber y apostar.



  • El que corre a sentarse rápidamente en el Metro quitándole el puesto a una persona de la tercera edad.

En nuestro país, el personaje del “más vivo” se ha identificado como aquel que tiene las pilas bien puestas para alcanzar sus objetivos planteados a costilla de su malabarismo; pero más bien hay que reconocer que su aporte contribuye a la generación del caos en la sociedad.


El cambio viene de dentro hacia fuera. Si no decidimos cambiar nuestra mentalidad, será en vano todo el esfuerzo que emprendamos.

Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo.

Alexander Bello

Miembro del III Consejo de Lectores

de Últimas Noticias

Correo: alexbello_5@yahoo.com

Tiempo de conversión

Albert Einstein postuló en su teoría de la relatividad que el tiempo es diferente para cada individuo. El tiempo, dimensión que rige el universo y sobre la cual la humanidad solo puede establecer ciertos parámetros limitados para mediciones y determinación de ciclos biológicos, es la herramienta divina empleada para nuestra salvación.

¿El tiempo es diferente para cada individuo? Sí. La ciencia define el tiempo como inmutable, igual que un río; si lanzas una piedra en él, creas ondas, pero la corriente siempre se corrige, no importa lo que hagas, y el río fluye en la misma dirección. Aplicando esa lógica humana con la sabiduría de Dios, se afirma que incontables decisiones definen nuestro destino. 

Siguiendo el ejemplo del río, cada decisión, cada momento, es una onda en el río del tiempo, y con suficientes ondas se cambia la corriente. Esa es la clave del libre albedrío: Dios nos da su misericordia en cada momento de nuestro tiempo porque siempre tendremos -hasta el final de nuestra vida en la Tierra- una segunda oportunidad para definir lo que realmente somos: coherederos del Reino de los Cielos.

Cuando alguien tropieza o pierde el camino, no implica que se pierda para siempre, pues Dios es amor y nos espera con los brazos abiertos. La conversión no se da de manera instantánea, es un proceso que lleva tiempo para vencer el miedo y aceptar el sufrimiento como sacrificio. En Cristo, el sacrificio se convierte en misericordia, que es darle al prójimo de lo que tenemos y es el regalo más grande que Dios nos da: soportar nuestro dolor sin quebrarnos porque con el tiempo.

Somos lo más preciado que Dios ha hecho. Tenemos una concepción errada del tiempo arraigado en la historia, por lo que la progresión temporal del mundo cae en un círculo vicioso; utilizamos la frase “el tiempo de Dios es perfecto” para resignarnos ante determinada situación olvidando otra expresión, “ora y actúa”, donde es definitivo colocar nuestra vida a Dios de manera absoluta. Cuando nos percibimos como esclavos del tiempo, debemos transformar eso en un momento de santidad, o momento en que la luz que se mantenía oculta, se libera para bendecir al mundo y ser nuestro momento oportuno en gracia. 

Freddy Berríos

Correo: berriosfreddy@gmail.com

FOTOPAREDÓN: Bote de agua

Desde hace dos meses reportamos esta fuga de agua en la urbanización Santa Sofía, El Cafetal, municipio Baruta (Mir). Vinieron representantes de la alcaldía, tomaron fotos y aún estamos esperando que la reparen. Los transeúntes de la zona son los más afectados.








Jelu González

Correo: jelugonzalez@hotmail.com

martes, 27 de enero de 2015

Comencemos por nosotros

No son mentiras las ampliaciones en las principales autopista, las obras del Metro en Guatire-Guarenas, la inversión en el deporte y cultura, el satélite Simón Bolívar, la fractura del Psuv. No es mentira el rescate de la identidad venezolana.

Tampoco es mentira la falta de seguridad, la escasez de alimentos básicos, la falta de medicamentos, el chikungunya, la huelga de hospitales y otros. No es mentira la falta de liderazgo en la MUD, que el sueldo no alcanza y que escasea la gasolina.

Y si nada de eso es mentira, ¿qué pasa realmente con el venezolano? ¿Dónde está la falla?

Busquemos la falla en cada uno de nosotros sin ver partido político, seamos sinceros y empecemos a crecer como personas dignas rescatando la familia, trabajando con ganas. Seamos profesionales de vocación, fomentemos los valores familiares, volvamos a rezar y pedir por todos y para todos. Luego de esto, exijamos a los gobernantes el país por el cual trabajamos y merecemos, aquel donde no haya exclusión, donde exista abundancia y estemos seguros paseando por la calles disfrutando de nuestras plazas, parques y playas. ¡Viva Venezuela!  



Charly García 

cgarcia@teratelca.com

La Venezuela de ayer

Cuando un grupo de amigos, cafeceros, concurrimos todos los días a Edivica y al Centro Plaza a la sesión de rutina, de verbo y guayoyo, el costo por pocillo es de 20 bolívares. En 1934, cuando Venezuela llevaba 17 años exportando petróleo, el dólar tenía un valor de Bs 2,19. Alberto Adriani era el asesor del gobierno gomecista en banca y finanzas; acababa de llegar de Suiza como economista, y con un billete de 20 bolívares se podían adquirir en La Bodeguita de José Rafael Rosario en el Puente Machado, de Trujillo, los siguientes alimentos: cinco kilos de carne con hueso por Bs 5, tres gallinas por seis bolos, dos kilos de queso por Bs 6, 10 plátanos dominicos por Bs 1 (a dos cobres cada uno), 20 huevos por Bs 1 y ocho panelas de trapiche por Bs 1 (a locha cada una); total: Bs 20, comida para más de una semana.

El hombre trabajaba de sol a sol. Venezuela, hasta 1921, recibía divisas norteamericanas porque exportaba productos alimenticios de origen vegetal y animal. Hubo haciendas en los Llanos que tenían más de 50 mil cabezas de ganado por unidad. Exportábamos comida. Por cierto, Adriani notó en 1936 que el petróleo nos cambiaba la mente. Perdimos el hábito de laborar en el campo, y la guinda de la nueva cultura fue el afecto por los güisquis, la champaña rosada, el caviar y la quisicosa. Nos alertó: “Debemos sembrar el petróleo”. Nadie lo oyó. Tampoco les paramos a las prédicas de Arturo Úslar Pietri, Mariano Picón Salas, don Mario Briceño Iragorry y Fernández Morán sobre ese vital asunto. La pereza nos lleva de derrota en derrota, pero los dólares bajados del cielo por los milagros del “oro negro” nos han salvado de que nos auxilie la Cruz Roja, como cualquier república del África Occidental. 

Ojalá volvamos a la historia para reencontrarnos con la Venezuela de ayer, colonial, trabajadora, que levantó la independencia con analfabetas y cotizudos cuando entendiera el mensaje de Bolívar sobre el destino de los pueblos robustecidos por valores. 

Luis González

Cronista de Valera (Tru)

FOTOPAREDÓN: Tubo tiene un mes roto

Desde hace un mes, este tubo 

de aguas blancas está roto, Hidrocapital no lo ha arreglado por no tener la unión de dos pulgadas y se bota agua limpia todo el día en la calle. El tubo está en el km 7, sector Rancho Largo, El Junquito, entrada  al hotel Valle Arriba. Por favor, ayuden a que no se siga botando el agua que otros necesitan.






Ana Morais

Habitante de El Junquito (DC)

Correo: amorais1902@hotmail.com