jueves, 23 de junio de 2016

Cultura y sociedad



La vida de todas las personas en cualquier parte del mundo se encuentra ligada a procesos culturales, bien sea adquiridos en el seno familiar o aprendidos en la sociedad; en este sentido, cada cultura define, establece, da forma y sentido a un conjunto de ideas, creencias y valoraciones sobre el significado que tiene el ser humano desde la visión antropológica, bien sea hombre o mujer, cada género tiene sus propios roles, y es mediante el proceso de socialización permanente que cada individuo incorpora las normas, reglas, expectativas que existen alrededor de su sexo.
Asimismo, se crean los estereotipos partiendo de las creencias y prescripciones que la cultura entreteje en torno al papel que juegan el hombre y la mujer en la sociedad; ejemplo de esto lo constituyen las actividades hogareñas que se fundamentan en las habilidades innatas que posee la mujer para realizarlas, mientras que en el hombre predomina la ideología de ser el macho que debe salir a la calle a trabajar y ser el sostén de su hogar.
Dejando de lado los estereotipos y creencias culturales y adentrándonos en la cotidianidad, observamos que hombres y mujeres son parte del sector productivo de la sociedad aunque el hecho de que la mujer tenga responsabilidades fuera del hogar no la excusa de su labor procreativa.
De manera general, puede pensarse que las oportunidades para hombres y mujeres están cambiando; sin embargo, en la vida cotidiana la visión estereotipada parece no modificarse con la misma velocidad que las transformaciones sociales. Indudablemente la presencia de la diferenciación biológica y sexual parece desvincularse de las posibilidades de acción y crecimiento asociadas a los seres humanos.
A manera de reflexión podemos señalar que la tarea de cualquier cultura es la de fundamentar y mantener una serie de ideas, creencias y valoraciones que justifiquen las acciones o incluso que permitan diferenciar a un grupo de otros. Es por esto que es necesario detenerse un momento a reflexionar y reconsiderar qué es lo que los individuos necesitan y las sociedades exigen, con el propósito de reconstruir los parámetros dentro de los cuales es posible generar el camino de la equidad tanto el hombre como la mujer en sentidos de igualdad y equidad, siendo este nuestro pensamiento para todos los seres humanos. Por tanto, esto finaliza en una triada desde la perspectiva socioantropológica; como lo es la cultura, el género y la sociedad.  



Trino González

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