domingo, 28 de diciembre de 2014

En el oncológico

Sin haber puesto un pie en el Hospital Oncológico de Valencia de otrora, lo conocí. A través de la mística de trabajo y servicio que siempre vi en una humilde enfermera de ese centro de salud. Para ella, fue un orgullo prestar ayuda a familiares, amigos y hasta a desconocidos con problemas de
salud. Hoy, el destino quiso que una hija de esa enfermera, con diagnóstico de cáncer de mama, necesitara de los servicios del hospital. Y he aquí lo que encontramos: La sede es más amplia, pero
de una capacidad de 100 camas de hospitalización previstas, sólo funcionan 30. Igual sucede con la operatividad de los quirófanos. En la sala de espera se aglomeran los pacientes sentados, soportando angustia y calor. Hay un cafetín mal atendido en el patio, y un ventorrillo que está enfrente de la entrada principal, cuyas condiciones de insalubridad son notorias y venden caro.

Quienes son hospitalizados están en salas donde no existe ninguna privacidad para el enfermo, pues quien viene de la calle entra a buscar a su paciente sin ninguna medida de
seguridad ni asepsia. El hospital tiene un equipo médico de indudable solvencia
profesional. Lo constatamos en lo atinente al equipo de oncología mamaria, el cual ve mermada su labor por no contar con cirujanos plásticos especialistas en reconstrucción de mamas. El hospital tampoco cuenta con un banco de prótesis que pudiera ofrecer a menor costo a las pacientes,
quienes tienen que salir al mercado a buscarlas.

Como familia, agradecemos a todos los médicos del servicio de oncología mamaria de este hospital por haber restituido la salud a la hija de aquella humilde enfermera que prestó servicio allí durante 30 años, pero, exigimos al gobierno local y nacional, la inmediata solución a todos los problemas que confronta el Oncológico.

La salud se presta con calidad o no se presta. La salud es un derecho constitucional. 
Los problemas del hospital no se pueden trasladar a los pacientes, es suficiente para un ser humano y su familia con sobrellevar la pena de una enfermedad como el cáncer.



YOELINA MENDOZA

yoelinamendoza@hotmail.com

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