lunes, 4 de enero de 2016

Ética periodística

“El talento sin probidad es un azote”, Simón Bolívar. Hago referencia a este pensamiento porque en Venezuela hay periodistas que no son capaces de ocultar sus inclinaciones políticas y revelan todo cuanto sienten sin importarles que para ejercer esta hermosa profesión hay que ser muy imparcial, horizontal, humilde.

Ser profesional de la comunicación social implica una profunda relación con las personas, involucrarse y conocer la estructura psicológica, económica y cultural en las diversas clases sociales, es decir, conocer el significado del público masivo al que deben su rol laboral. No es dar a conocer cómo piensa o se siente, aunque en ocasiones requiera dar una opinión personal, pero debe ser imparcial.

Un gran ejemplo de ejercer con corazón y respeto hacia el público es Eleazar Díaz Rangel. Desde que lo conozco, cuando pertenecí al I Consejo de Lectores de Últimas Noticias, me di cuenta de que su manera de opinar era siempre con tacto, con sinceridad, con calidad, y lo mejor aún es que dice las cosas de forma imparcial y con respeto.

A las pruebas me remito, en su artículo del domingo 13 de noviembre, “Tendencias marcan las disputas”, expresó con palabras claras y sinceras lo que han sido las elecciones del 6 de diciembre. Artículo que aplaudo porque da con la verdad.

Otro ejemplo que me llama la atención es el de Miguel Pérez Pirela, del programa Cayendo y corriendo. Nadie se ha atrevido a decir lo que él dijo el 7 de diciembre, donde fue imparcial, honesto y directo, sin titubeo.

Así como Eleazar y Miguel habrá otros. Pero me pregunto: ¿será que los demás periodistas y comunicadores sociales estudiaron en otro mundo? Creo que es hora de hacer periodismo y comunicación social seria, porque no estamos para opiniones parciales sino para hablar en unión de un pueblo que ha sufrido las consecuencias del toma y dame que de nada ha servido. Es hora del talento y ética.

Deulis Velásquez
cirilo.660@hotmail.com

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