miércoles, 25 de enero de 2017

Síndrome de Diógenes

El síndrome de Diógenes, considerado un transtorno obsesivo compulsivo, toma su nombre del filósofo griego Diógenes de Sinope, quien al contrario de las personas que sufren este síndrome, se desprendió de todos sus valores materiales y vivió en la más absoluta indigencia, aunque si decidió estar absolutamente solo y aislado. 

Este mal se asocia de manera directa con las personas adultas mayores, que viven solas, abandonadas por sus familias o que han perdido en sus totalidad a su núcleo familiar, y que empiezan de un día al otro, a acumular grandes cantidades de objetos, útiles o inservibles, que van recogiendo por las calles, y que ellos consideran, en el fondo, que siempre y en cualquier ocasión, pueden necesitar o utilizar, a lo que le denominan "tesoros", los cuales terminan ocasionándoles grandes problemas en los lugares donde habitan, con sus vecinos y su entorno directo, puesto que la acumulación de estos desperdicios, acostumbra a crear plagas y malos olores, viéndose afectado todo el entorno, y causándole el rechazo directo de las personas, que inclusive, terminan tildándolos de "locos".

Se han dado muchos nombres a este padecimiento como urraquismo, por recoger piedras o lazos, a quien el recolector consideraba tesoros, silogomanía, la acumulación obsesiva de objetos sin valor, acumuladores o síndrome de la miseria senil, por su asociación a quienes lo padecen, personas mayores, aunque se han visto casos de personas más jóvenes. Lo más importante, es reconocer al sujeto que lo padece, apoyarlo, conducirlo a algún tratamiento que lo ayude a superar este mal momento, y no abandonarlos, en especial sus familiares directos, pues terminan muriendo solos en el medio de un gran basurero, deprimidos y sin siquiera tener que comer. 

Tengo a alguien conocido, querido y muy cercano con este padecimiento, y de verdad, estoy poniendo lo mejor de mí para ayudarlo, y si sabes de alguien así, espero tu comentario, ellos necesitan nuestra ayuda, nunca que se aprovechen de ellos, y dudo si existe algún organismo capaz de ayudarlos. 



MANUELA ORTEGA LIC. EN ADMINISTRACIÓN 
manuelaortega26@hotmail.com

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