miércoles, 14 de julio de 2010

¿Cómo educar en libertad?

Los magistrantes en Orientación de la Universidad Rómulo Gallegos nos sentimos comprometidos con nuestros muchachos(as) en la construcción de una sociedad más humana, más solidaria, más honesta, donde los valores cristianos sean asumidos como normas prácticas para la vida plena auténtica. Jesús de Nazaret nos muestra el camino para la liberación personal, el cual no es otro que aceptar nuestra condición de pecadores; la verdad es lo que nos hará libres, pero para poder acercarnos a la verdad tenemos que dejar a un lado el orgullo y la prepotencia, tenemos que despojarnos de nuestros prejuicios y de tantas vigas que cubren nuestra vista y no nos dejan apreciar la realidad tal cual es. Es necesario ser honestos con nosotros mismos y reconocer nuestras propias limitaciones no para autocompadecernos sino para cambiar, para crecer, para ser mejores personas puesto que la santidad es la meta para todo cristiano, pero no existe una fórmula y cada quien tiene que descubrir en su propia vida el camino para alcanzarla; seamos perfectos como Dios es perfecto; amémonos, seamos generosos y serviciales, quien quiera ser el primero sea de todos el servidor. Es cierto que todos debemos aceptar nuestros límites, nuestras responsabilidades y el cumplimiento de nuestros compromisos y obligaciones, el cumplimiento de un horario y la realización de las actividades escolares, pero dentro de toda esta praxis en ocasiones estresante surge la pregunta si asumimos todo como algo que el Estado nos impone o lo asumimos como un camino de superación personal en lo intelectual, en lo psicomotor, en lo afectivo y en lo social, puesto que como nos dice Bolívar: Un ser sin estudios es un ser incompleto. Nuestros niños son como un jardín que debemos cultivar para que en ellos crezcan conocimientos y valores. Si logramos como comunidad educativa que la honestidad y la bondad crezcan en los corazones de nuestros estudiantes, ello les permitirá actuar en la sociedad como agentes de transformación y de cambio; si queremos buenos cristianos y honrados ciudadanos no podemos conformarnos con instruir, tenemos que educar, tenemos que orientar a nuestros muchachos(as), y crearles conciencia para que sepan distinguir el bien del mal para que su conducta siempre busque el bien y para que aborrezcan lo malo.
Estoy de acuerdo en que la libertad si no está enmarcada en la verdad, la honestidad y la búsqueda del bien, perdería su esencia y se distorsionaría su praxis; nuestros jóvenes deben aprender a dar buen uso a su libertad, son libres cuando pueden elegir una profesión o un oficio honesto, cuando consiguen el rumbo que les dé sentido y significado a sus existencias, son libres cuando tienen personalidad propia y no se dejan arrastrar por los vicios y por las malas amistades y cuando logran rechazar la corrupción y la hipocresía. Los jóvenes tienen el tesoro más hermoso que Dios nos puede dar, ustedes son auténticos, no se dejen corromper, no pierdan nunca su autenticidad, amen a Dios y al prójimo y actúen con libertad pero sean responsables, no hagan daño, sean buenos cristianos y honrados, cuiden y colaboren en la construcción del Reino de Dios aquí en la Tierra como nos enseñó San Juan Bosco.
Cristóbal Fuentes, Divexy Guzmán, María Azócar
cristobal001c@gmail.com

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