lunes, 21 de noviembre de 2011

Teatro de calidad

Tratar con la historia no escrita del teatro implica remontarnos a la historia misma de la humanidad, porque en su esencia ese conglomerado de acciones humanas que los antiguos griegos codificaron como teatro, no pertenece a ninguna raza, periodo o cultura en particular. Antes bien, es una forma de lenguaje por medio del cual, originalmente, el mundo fenoménico es imitado y celebrado. Esta forma de lenguaje, que subyace inequívocamente en lo más profundo del rito, ha sido un patrimonio común a todos los hombres, si bien con diferencias de grado, desde que el hombre existe. El brujo que imita un ciervo, en una escena pintada sobre la pared de la caverna, y el actor de cine que imita a Sir Winston Churchill, tal como aparece en una cartelera de Broadway, tienen un lazo común a pesar de los veinte mil años que los separan.
Necesariamente, una historia completa del teatro abarcaría varios volúmenes y exigiría la amplia colaboración de expertos en una serie de materias como la literatura, la historia y la arqueología, la psicología, la sociología, la antropología y la religión, entre otras. El propósito de este trabajo, por ende, es solamente el de presentar el mundo del teatro en una visión panorámica, mostrando, de un modo confesamente somero, la forma en que el teatro, uno de los índices más sensibles del desarrollo cultural del hombre, altera constantemente sus formas, se desarrolla, entra en crisis y redescubre sus fuentes.
En Venezuela el teatro ha tenido un gran desarrollo y cada vez mejora de una manera creciente, esto es gracias a sus excelentes desarrolladores y a los muchos artistas que se dedican a las obras en las tablas.
Una visita al Ateneo de Caracas me hizo comprobar lo cierto que ha sido el cómo nuestro teatro ha ido creciendo y mejorando cada día más y más. En la sala Horacio Peterson tuve el privilegio de ver la obra teatral del dramaturgo argentino Santiago Serrano, llamada Entre Nos, donde las excelentes artistas Haydee Peña y Claudia Zarichta, bajo la dirección de Ysrael Serrano, logran, mediante el humor, la ironía y el sentimiento, defender su manera de ver la vida. El encuentro casual de dos mujeres se convierte en una guerra sin cuartel.
Excelente obra, excelente trabajo. Deberían repetirla y todos los medios de comunicación de nuestro país ayudar a que el teatro venezolano llegue lo más lejos posible. Felicitaciones a todos lo que de alguna manera contribuyen a estas obras.

Deulis Velásquez
Cartero/Habitante de Catia
cirilo.660@hotmail.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario