martes, 15 de julio de 2014

De mal en peor

       Cada día, se hace cuesta arriba para el ciudadano venezolano realizar cualquier diligencia que se proponga, esto debido a que los organismos gubernamentales, en lugar de facilitar los trámites, lo que hacen es complicarlos más a pesar del cacareado llamado a no utilizar gestores para nada.
       Aquí los ejemplos. El Viceministerio de Relaciones Interiores, donde se tramitan los certificados de antecedentes penales, requisito indispensable para todo el que piensa irse del país a realizar estudios o a trabajar, decidió que los trámites deben hacerse vía Internet.
       Eso debería facilitar el asunto, pero resulta que tienes que registrarte en el sistema y, a pesar de que recibes un correo que dice: “Su registro ha sido satisfactorio”, cuando intentas ingresar al sistema te dice “correo no registrado” o “cédula incorrecta”. Te diriges al edificio París y allí te dicen: “Vuelva a intentar el registro”, cosa que no puedes hacer porque tu cédula está registrada y el sistema te impide entrar. Regresas al ministerio y una persona te dice: “Yo te lo hago y hasta te lo apostillo por Bs 3.000”.
      Otro ejemplo. La empresa Pdvsa Gas Comunal, responsable de sumistrar el servicio de gas directo a los habitantes del sureste de la ciudad, solo tiene una oficina –ubicada en Santa Mónica–, lo cual implica que los habitantes de El Hatillo, La Unión, Baruta, La Trinidad, etc., debemos hacer excursión hasta Santa Mónica para cancelar el servicio. Pero, no conforme con eso, en esas oficinas pusieron un aviso que dice: “A partir del 1° de junio de 2014, está prohibido hacer pagos anticipados”, es decir, que hay que ir a esa oficina, al menos, cuatro veces por año para cancelar un servicio que tiene un valor mensual de Bs 15; es decir, Bs 180 el año. Si tomamos en cuenta que muchas personas deben tomar un taxi para realizar esa excursión, cancelan más de Bs 1.000 por ese preciado servicio.
      Tenía entendido que, en algún momento de estos 15 años, la Asamblea Nacional había sancionado una ley para acelerar procesos administrativos, pero creo que no llegó a la Imprenta Nacional para ser publicada y que así entrara en vigencia, sino que más bien se quedó guardada en algún escritorio, a la espera de un mejor momento.
     Vivimos un retraso constante para poder hacer una sola diligencia. Si no hay cola, no hay diligencia que valga, debes anotarte, esperar un número, que algún funcionario mueva la quijada de arriba, que te maltraten y –si es por Internet– debemos tener paciencia para que le pongan potencia al asunto. En fin, parece que el destino del venezolano es una cola.


Irina Arraiz
Habitante de El Hatillo (Mir)
Comerciante
polarico2011©gmail.com


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