lunes, 28 de julio de 2014

Hablando de madres e ideologización

         Cualquier niño que haya ido a la escuela cuando yo fui, aprendió a llamar a España “la madre patria” y a Venezuela “la patria chica”. En ambos conceptos se nos inculcó, a propósito, el desarraigo de nuestro verdadero origen, se nos hizo llamar madre a una nación que solo sembró muerte en este suelo. Llamamos a nuestra primera madre, la tierra donde nacimos, la “patria chica”; otra vez asignándole a la madre una connotación que desdice mucho de su intrínseca grandeza.
          También se nos enseñó en la escuela que la familia estaba constituida por padre, madre e hijos. Otro concepto excluyente, por no decir ideologizante. Quienes crecieron en hogares constituidos solo por madre e hijos, tuvieron razones para pensar que no vivían en una familia de acuerdo con el concepto manejado en las aulas y en los textos escolares. De nuevo a la madre se le asignó un papel de segunda siendo que en la realidad fue ella quien protagonizó de manera estelar ese papel que le asignó Dios. Esas madres sí hicieron valer ante propios y extraños el “con mis hijos no te metas”, porque asumieron con todo, hasta con su propia vida, sacar a sus hijos adelante y lo lograron. Más tarde se nos impusieron, vía publicidad, diferentes formas de “hacer feliz a nuestra madre en su día”; una vida que tiene muchos días, que su madre celebra jubilosa dándole gracias a Dios por tenerlos, porque para ella todos los días son de y para sus hijos.
           En estos tiempos he escuchado a políticos del país rogar para que una potencia extranjera nos invada y me pregunto: ¿será que esos políticos se están creyendo el cuento de que los venezolanos no hemos aprendido nada del sojuzgamiento, exclusión e ideologización a la que nos han sometido por años?

Yelina Mendoza
yoelinamendoza@hotmail.com

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